Dieta baja en FODMAPs y problemas gastrointestinales en deportistas.

Antes de comenzar a hablar de una dieta baja en FODMAPs y su relación con los problemas gastrointestinales (GI) en deportistas, explicaré brevemente qué son los FODMAPs. El término FODMAPs proviene de las iniciales, en inglés, de Fermentable Oligosaccharides (fructo- y galacto-oligosacáridos, FOS y GOS) Disaccharides (lactosa) Monosaccharides (fructosa) And Polyols (sorbitol y manitol). Se trata de carbohidratos con cadenas de distinta longitud, presentes en muchos alimentos diferentes y que se caracterizan por ser mal absorbidos en el intestino delgado, de manera que pasan al intestino grueso para su procesado y es donde se produce la fermentación (a la que hace referencia la F). Esta fermentación tiene como consecuencia la producción de gas y el incremento de líquido en el intestino, causando distensión y otros síntomas intestinales. Los problemas gastrointestinales son muy comunes en deportistas de resistencia, con una prevelancia del 30-50% o incluso más, y resultan en una limitación importante para lograr el máximo rendimiento [1–3]. Algunos síntomas son más leves o moderado, pero también hay atletas que sufren problemas severos. Son varias las causas que puedan dar lugar a esos problemas gastrointestinales en deportistas [4, 5] y los síntomas gastrointestinales son diversos, pero muchos son análogos a los que ocurren en enfermedades intestinales como el síndrome de intestino irritable (SII) [5, 6], una patología que afecta al 7-15% de la población [7] y siendo su prevalencia superior en deportistas de resistencia (22%) [8]. La dieta baja en FODMAPs (LFOD, de sus siglas en inglés) ha demostrado beneficio en un 70-80% de pacientes con esta patología [7] y esto ha dado lugar a pensar que su uso puede ser también beneficioso para reducir los síntomas gastrointestinales relacionados con la práctica deportiva [8–10], igual que ocurre con otro tipo de patrones dietéticos utilizados comúnmente con esta finalidad, como una dieta sin gluten en deportistas no celiacos [8] o limitar la fibra y la lactosa o realizar una dieta baja en residuos, entre otros [11]. Las alteraciones fisiológicas que ocurren en relación con el ejercicio pueden reducir la absorción de nutrientes, afectar la motilidad gástrica e intestinal y, en general, reducir la función gastrointestinal global. Una digestión y absorción reducida de FODMAPs puede contribuir a esos síntomas gastrointestinales. Los FODMAPs mal digeridos son fermentados incrementando la presión luminal por la producción de gas y la translocación osmótica de agua, dando como resultado hinchazón, dolor abdominal, gases y alteraciones en la motilidad intestinal. Pero los FODMAPs también influencian en los síntomas gastrointestinales superiores, como la sensación de plenitud [3]. Así, los FODMAPs pueden iniciar pero también amplificar síntomas GI producidos por otros factores [3, 12]. Ejemplos de alimentos restringidos en una dieta LFOD incluyen productos que contienen lactosa, como la leche, varias frutas con alto contenido de fructosa (melón, manzana, mango, melocotón…), productos a base de trigo, cebollas y ajo, que incluyen fructanos y galactooligosacáridos, o confitería con polioles naturales o añadidos [2] (Figura 1). Por otro lado, algunos productos consumidos habitualmente durante el ejercicio, como las barritas y geles energéticos, son altos en FODMAP, pues muchos de sus ingredientes lo son: frutas desecadas, fructosa, manitol, inulina, jugo de manzana concentrado, miel… Las recomendaciones de ingesta de carbohidratos durante el ejercicio dan lugar a una alta ingesta de FODMAPs  y si se produce malabsorción, contribuirán al desarrollo y amplificación de problemas gastrointestinales [3, 13]. Pero ojo, la dieta baja en FODMAPs no está exenta de riesgos. Dependiendo de la duración de esas restricciones dietéticas, algunas complicaciones asociadas pueden aparecer a largo plazo, por lo que no es recomendable eliminarlos de la dieta sin un motivo de peso para hacerlo [3, 12]. Por ejemplo los FODMAPs son también importantes componentes de los alimentos que tienen efecto prebiótico, es decir, actúan como alimento para las poblaciones microbianas beneficiosas. También aumentan el volumen fecal, mejoran la absorción de micronutrientes y la función inmunitaria [14]. Una dieta baja en FODMAPs puede asociarse con alteraciones en la microbiota intestinal, menor producción de ácidos grasos de cadena corta como el butirato, y tener efectos a nivel del bienestar físico y psicológico [10, 12].
Figura 1: Algunos alimentos frecuentes en la dieta de deportistas con alto contenido en FODMAPs y sus posibles sustitutos.

Aplicación práctica de la dieta baja en FODMAPs en deportistas.

Los estudios han mostrado como un porcentaje elevado (55%) de atletas que sufren problemas gastrointestinales eliminan de su dieta uno o varios alimentos altos en FODMAPs para reducir esos síntomas, la mayoría mostrando mejoría [2, 3]. La lactosa es la que se elimina con mayor frecuencia (86.5%), seguida de GOS (23,9%), fructosa (23%), fructanos (6.2%) y polioles (5,4%). Aún así, es necesario realizar más investigaciones sobre ello y siempre debe ser una tarea individualizada, diversos aspectos para minimizar los riesgos asociados con la restricción innecesaria de alimentos [12].

 

En algunos atletas, mantener una correcta ingesta de nutrientes y energía realizando una dieta baja en FODMAP puede ser complicado [6, 12]. Antes de valorar el uso de una dieta baja en FODMAPs, hay que pensar si otros factores pueden estar contribuyendo a los problemas gastrointestinales: hidratación, composición de la comida previa a la práctica deportiva, tipo y cantidad de CH consumidos… Antes de comenzar a realizar una dieta baja en FODMAP, valorar otras estrategias puede ser más interesante: reducir la fibra, dieta baja en residuos, método de entrenamiento del intestino… Si finalmente se considera la realización de una dieta baja en FODMAP, contar con el soporte de un profesional es clave para realizarlo correctamente (Figura 2).

 

Una dieta baja en FODMAPs clínica consta de tres fases: 1) dieta baja en FODMAPs; 2) re-introducción de alimentos y 3) adaptación de la dieta.  Sin embargo, es probable que el uso de esta estrategia en deportistas no requiera una práctica tan estricta de la misma y se pueda realizar una aproximación diferente o aguda en lugar de ser de larga duración [12]. Por ejemplo, la lactosa y la fructosa pueden ser los únicos elementos que dan lugar a los problemas GI, de manera que puede ser suficiente con eliminar los alimentos muy ricos en lactosa y fructosa (leche de vaca, algunas frutas o ciertos productos deportivos). Por otro lado, los alimentos que dan lugar a los problemas GI pueden hacerlo solo cuando se ingieren antes o durante el ejercicio de intensidad, de manera que podría valer con reducir su ingesta los días previos a un evento concreto. En este sentido, es posible que sea necesario un periodo mínimo de 24h para eliminar los CH de cadena corta del tracto GI [3, 13]. Además de antes y durante, tras el ejercicio, cuando se requiera una rápida recuperación con una absorción óptima de nutrientes, puede también estar justificado eliminar los alimentos ricos en FODMAPs [9].

Figura 2: Esquema gráfico de los pasos a seguir para valorar el uso de una dieta baja en FODMAPs en la mejora de los síntomas gastrointestinales.

En resumen, la aplicabilidad de una dieta baja en FODMAP en el campo deportivo está todavía en su infancia. Sin embargo, el desarrollo de productos alimenticios deportivos con bajo contenido en FODMAP podría ser de interés [15]. De nuevo, debe valorarse siempre por un profesional y realizarse de manera que se minimicen las consecuencias negativas de esta dieta, considerando siempre la existencia de condiciones clínicas especiales (como enfermedades gastrointestinales) y el potencial riesgo de fomentar trastornos alimentarios al realizarse restricciones dietéticas [12].

BIBLIOGRAFÍA

  1. de Oliveira EP, Burini RC, Jeukendrup A. Gastrointestinal Complaints During Exercise: Prevalence, Etiology, and Nutritional Recommendations. Sport. Med. 2014; 44(S1):79–85.
  2. Lis D, Ahuja KDK, Stellingwerff T et al. Food avoidance in athletes: FODMAP foods on the list. Appl. Physiol. Nutr. Metab. 2016; 41(9):1002–1004.
  3. Lis DM, Stellingwerff T, Kitic CM et al. Low FODMAP: A Preliminary Strategy to Reduce Gastrointestinal Distress in Athletes. Med. Sci. Sports Exerc. 2018; 50(1):116–123.
  4. van Wijck K, Lenaerts K, van Loon LJC et al. Exercise-Induced splanchnic hypoperfusion results in gut dysfunction in healthy men. PLoS One 2011. doi:10.1371/journal.pone.0022366.
  5. van Wijck K, Lenaerts K, Grootjans J et al. Physiology and pathophysiology of splanchnic hypoperfusion and intestinal injury during exercise: strategies for evaluation and prevention. Am. J. Physiol. Liver Physiol. 2012; 303(2):G155–G168.
  6. Shepherd SJ, Gibson PR. Fructose Malabsorption and Symptoms of Irritable Bowel Syndrome: Guidelines for Effective Dietary Management. J. Am. Diet. Assoc. 2006; 106(10):1631–1639.
  7. Altobelli E, Del Negro V, Angeletti PM, Latella G. Low-FODMAP diet improves irritable bowel syndrome symptoms: A meta-analysis. Nutrients 2017. doi:10.3390/nu9090940.
  8. Lis DM, Fell JW, Ahuja KDK et al. Commercial Hype Versus Reality: Our Current Scientific Understanding of Gluten and Athletic Performance. Curr. Sports Med. Rep. 2016; 15(4):262–268.
  9. Costa RJS, Snipe RMJ, Kitic CM, Gibson PR. Systematic review: exercise-induced gastrointestinal syndrome—implications for health and intestinal disease. Aliment. Pharmacol. Ther. 2017; 46(3):246–265.
  10. Halmos EP, Christophersen CT, Bird AR et al. Diets that differ in their FODMAP content alter the colonic luminal microenvironment. Gut 2015; 64(1):93–100.
  11. De Oliveira EP. Runner’s diarrhea: What is it, what causes it, and how can it be prevented? Curr. Opin. Gastroenterol. 2017; 33(1):41–46.
  12. Lis DM. Exit Gluten-Free and Enter Low FODMAPs: A Novel Dietary Strategy to Reduce Gastrointestinal Symptoms in Athletes. Sport. Med. 2019; 49(Suppl 1):87–97.
  13. Lis D, Ahuja KDK, Stellingwerff T et al. Case Study: Utilizing a Low FODMAP Diet to Combat Exercise-Induced Gastrointestinal Symptoms. Int. J. Sport Nutr. Exerc. Metab. 2016; 26(5):481–487.
  14. Martinez RCR, Bedani R, Saad SMI. Scientific evidence for health effects attributed to the consumption of probiotics and prebiotics: an update for current perspectives and future challenges. Br. J. Nutr. 2015; 114(12):1993–2015.
  15. Whigham L, Joyce T, Harper G et al. Clinical effectiveness and economic costs of group versus one-to-one education for short-chain fermentable carbohydrate restriction (low FODMAP diet) in the management of irritable bowel syndrome. J. Hum. Nutr. Diet. 2015; 28(6):687–696.

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Marta Castroviejo

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