Suplementos de colágeno. ¿Funcionan?

En la actualidad existe un continuo debate sobre el colágeno. Mi propósito hoy es conseguir aclarar un poco todo este tema. ¿Hace algo tomar colágeno? ¿Es igual que tomar cualquier proteína? ¿Tiene sentido tomarlo si se va a digerir? Vamos a ver qué dice la ciencia.

 

¿Qué es el colágeno?

Antes de nada, es importante explicar mínimamente qué es el colágeno. Bien, pues el término colágeno se utiliza para englobar una familia entera de proteínas que tienen unas características concretas. Así, el colágeno es un proteína fibrilar, un polímero formado por la unión de varias cadenas y es, de hecho, la proteína más abundante del organismo. En mamíferos, representa aproximadamente un tercio del total de proteínas del cuerpo y tenemos colágeno en casi todos los órganos (huesos, piel, músculos, tendones, ligamentos, cartílagos, vasos sanguíneos, etcétera).

Algo especialmente particular del colágeno es su estructura, pues es única y concreta, exclusiva del colágeno. Sin profundizar en bioquímica y explicarlo de forma sencilla, hay que recordar que las proteínas están formadas por estructuras llamadas aminoácidos, que se unen entre sí formando cadenas, primero de unos pocos aminoácidos (llamadas péptidos) y luego otras más grandes hasta finalmente dar lugar a las proteínas, que pueden estar formadas por varias de estas cadenas.

En el caso de la molécula de colágeno, la secuencia de aminoácidos es muy particular y a la vez muy simple. Está formada por repeticiones del triplete Glicina-Y-Z, con una alta proporción de prolinas e hidroxiprolinas ocupando esas posiciones Y y Z, respectivamente, aunque también tiene otros aminoácidos, como la arginina, pero en menor cantidad. Es precisamente esta secuencia de aminoácidos tan simple la que permite que el colágeno adquiera su compleja y característica estructura, pues estos aminoácidos tienen unas propiedades que dan lugar a un plegamiento en forma de hélice, pero un tipo de hélice exclusiva del colágeno que gira hacia la izquierda y es muy compacta (se denomina cadena alfa). Luego, tres de esta cadenas en forma de hélice se compactan entre sí y forman la triple hélice de colágeno (que ahora gira hacia la derecha), una estructura también única cuya fuerza es tal que es mayor que la de un cable de acero de la misma sección. Ya fuera de la célula, estas triples hélices se irán asociando con otras, formando fibras más grandes, de una manera u otra dependiendo del tejido.

Estos procesos de formación de colágeno tienen lugar en nuestras células, a partir de aminoácidos y con varios procesos en los que intervienen distintas enzimas. Por tanto, nosotros mismos fabricamos el colágeno, y lo hacemos en unas células especializadas que son las de la familia de célula mesenquimales (fibroblastos, condroblastos y osteoblastos). La síntesis de colágeno se produce continuamente, de la misma manera en que también se degrada.

 

¿Qué hace el colágeno?

El colágeno es como una especie de cemento que se encarga de mantener las células en su sitio. De hecho, la palabra colágeno, si no me equivoco, viene de las palabras griegas que significan “pegamento” y “producir”.  Así, el colágeno cumple un papel principalmente estructural:

  • Conecta células, tejidos y órganos
  • Sostiene
  • Aporta fuerza, rigidez e integridad

Estas funciones tan importantes hacen que, cuando algo relacionado con el colágeno falla, las consecuencias sean notorias. Por ejemplo, existen enfermedades genéticas relacionadas con el colágeno en las que este no puede sintetizarse correctamente por la presencia de mutaciones en genes del colágeno o enzimas encargadas de su formación. Algunos ejemplos son la osteogénesis imperfecta, el síndrome de Ehler-Danlos o el síndrome de Alport, entre otras.

También son enfermedades relacionadas con el colágeno la esclerodermia, dermatomiositis, artritis rehumatoide y una que sí es muy común hoy en día, la osteoartritis. Esta ocurre por la degradación progresiva del colágeno que ocurre porque su destrucción supera a la síntesis de colágeno nuevo. Esto es algo que va asociado con el paso del tiempo y, de hecho, se estima que la mayoría de personas mayores de 60 años la padecerán con cierto grado de gravedad. Y es que la realidad es que con la edad, se va sintetizando menos colágeno y a su vez se destruye más colágeno, tanto por motivos naturales como por otros externos. ¿Resultado? Fácil: vamos perdiendo colágeno.

 

Entonces, podemos pensar que tomar colágeno nos ayudaría con esa pérdida, ¿no? En realidad, si sabemos cómo funciona la digestión, esta idea no tiene fundamento y de ahí que muchas personas que niegan los potenciales beneficios de tomar colágeno lo defiendan con frases del tipo “Pero el colágeno se digiere y es como tomar cualquier proteína…” ¿Qué hay de cierto en esta afirmación?

Pues la realidad es que aunque a priori esto es lo que se piensa, que “no tiene sentido tomar colágeno porque se va a digerir, se forman aminoácidos y estos los usará el cuerpo para cualquier cosa”. Sí, yo misma también lo pensaba, pero a veces, la biología y la ciencia nos sorprenden.

 

¿Qué pasa con el colágeno ingerido cuando entra en nuestro cuerpo?

Al igual que todas las proteínas que consumimos, ya sea en forma de alimento o suplementos, el colágeno se digiere en el tracto gastrointestinal y en este proceso, se van a liberar aminoácidos y péptidos (que si recordamos son cadenas de aminoácidos, más o menos largas). Lo primero que ocurre en la digestión del colágeno es que esa estructura polimérica que he explicado se degrada por acción de varias proteasas (enzimas) existentes en el tracto gastrointestinal (intestino delgado), como la proteasa pancreática y las peptidasas. Estas degradan el colágeno y lo transforman en péptidos y aminoácidos.

 

Pero (y aquí viene el quid de la cuestión) lo que ocurre con esta proteína es que esa secuencia de aminoácidos tan particular hace que su proceso de digestión tenga, también ciertas particularidades. Como hemos visto, esta secuencia es muy rica en los aminoácidos prolina e hidroxiprolina y esto hace que algunos de los péptidos de colágeno sean resistentes a una mayor degradación, quedando intactos. No se digieren más.

 

¿Y qué pasa entones con esos péptidos? Pues lo que ha demostrado la evidencia científica es que estos, que son sobre todo dipéptidos (formados por dos aminoácidos, como el dipéptido Prolina-Hidroxipro) y algunos tripéptidos (formados por tres aminoácidos) pueden absorberse y pasar al torrente sanguíneo igual que los aminoácidos libres. ¡Sorpresa! Al tomar colágeno, no solo absorbemos aminoácidos libres, sino también péptidos de colágeno.

 

“Vale, ¿y? Esos péptidos no van a ir a tu arruga o a tu rodilla y se van a colocar ahí, eso no funciona de esta manera”. Correcto, esto es totalmente cierto. Pero de nuevo, muchas veces las cosas no son tan sencillas y los procesos biológicos pueden sorprendernos mucho. Lo que se ha visto es que algunos de estos péptidos de colágeno son lo que llamamos péptidos bioactivos porque pueden llegar a distintos tejidos y células diana donde ejercen ciertas funciones. ¡Sorpresa de nuevo! Al tomar colágeno, no solo obtienes “materiales” para crear tus propias proteínas, sino que también se forman moléculas que tienen actividades concretas cuando llegan a tus células.

 

Por tanto, además de ser una fuente de aminoácidos, los productos obtenidos del colágeno pueden realizar una actividad biológica en las células de tu organismo por medio de los péptidos bioactivos. Concretamente, estos llegan a las células formadoras de colágeno de la matriz extracelular (como los fibroblastos de la piel) y mediante su unión a receptores de membrana, estimulan la creación de colágeno, elastina y ácido hialurónico, componentes de la matriz extracelular que ayudan al colágeno a ejercer su función.

 

 

Misterio resuelto. La digestión del colágeno no aporta solo aminoácidos, sino péptidos bioactivos que son capaces de llegar a las células formadoras de colágeno y estimular para que estas generen más colágeno. El colágeno que ingieres no se transforma en colágeno o va directamente a colocarse en tus arrugas para rellenarlas, no. Pero sí favorece que tu cuerpo sintetice más colágeno.

 

 

Entonces, ¿tiene beneficios tomar colágeno?

Hasta aquí explico por qué decir que el colágeno puede aportar beneficios no es “una estupidez”. No obstante, que ocurra esto a nivel celular no quiere decir necesariamente que se produzcan en la realidad dichos beneficios. ¿Es bueno el colágeno para la piel, las articulaciones o los huesos?

 

Antes de responder a esta pregunta, se debe tener en cuenta que existen distintos tipos de colágeno

 

A día de hoy, la evidencia científica más sólida al respecto se encuentra en estudios que analizan los efectos positivos del colágeno en la piel, demostrándose que sí puede mejorar la apariencia de la misma. Así, disponemos de suplementos de colágeno en forma de péptidos (péptidos de colágeno tipo I y III) que podemos utilizar si queremos mejorar ese aspecto de nuestro cuerpo, sobre todo si se combina con otros elementos como la vitamina C o el ácido hialurónico, entre otros. No obstante, se debe tener en cuenta, como en todo, que no se trata de algo mágico y que, por supuesto, antes de tomar un suplemento se deben tener las bases bien establecidas (más adelante te lo explico).

 

En cuanto a las articulaciones, el uso de colágeno es un campo de amplio estudio pues el problema que existe en las patologías y problemas articulares es la falta de cura y los tratamientos se centran en reducir el dolor, la inflamación y la rigidez. Así, muchas veces el único remedio que se ofrece es la toma de antiinflamatorios, como los AINES, cosa que no ayuda nada, sino todo lo contrario, a los tejidos afectados, pero es la manera de paliar esos dolores. También existen otros suplementos, utilizándose sobre todo compuestos como la glucosamina y el sulfato de controitina (ambos componentes de las articulaciones, igual que el colágeno), la boswelia serrata o la curcumina. Pero, como bien preguntas, el uso de suplementos de colágeno en este campo cuenta con un gran interés como tratamiento preventivo y terapéutico. Hasta la fecha se han publicado varios ensayos clínicos sobre el uso del colágeno como complemento alimenticio para la salud articular, pero existe menor evidencia que en el caso de la piel y, aunque sí podría tener efectos positivos en ciertas cuestiones como el dolor articular o el riesgo de lesión, existe mucha variabilidad en cuanto al tipo de colágeno utilizado, diseño de los estudios, las dosis, los periodos de tratamiento, las poblaciones de estudio, etc. En el caso de las articulaciones y hablando del uso de colágeno nativo tipo II, se estudia un posible mecanismo muy interesante, mediado por el sistema inmunitario. Parece ser que la ingesta de colágeno tipo II nativo (lo repito porque esto es importante), favorece una tolerancia inmunológica hacia el propio colágeno tipo II. Esto quiere decir que estimula la formación de un tipo de linfocitos, que son los linfocitos T reguladores, que reducirán la inflamación y el ataque del organismo al colágeno propio. Esto, por supuesto, favorecerá a las personas que tengan esta condición, como son las que padecen de artritis rehumatoide.

 

Además de piel y articulaciones, también se estudia el uso del colágeno con otros propósitos, como la curación de heridas o úlceras, el rendimiento deportivo, la permeabilidad intestinal, la salud ósea e incluso a nivel cognitivo. Sin embargo, todavía hay muy poca evidencia y nos tocará esperar para tener conclusiones o, al menos, más datos.

 

 

¿Podremos lucir una piel perfecta únicamente tomando colágeno?

Esto sería muy bonito, ¿verdad? Pero no, la cosa no es tan fácil. Como cualquier complemento alimenticio, debemos verlo como tal y lo más importante es tener las bases bien establecidas. Un símil que me gusta mucho aplicar en estas cosas es que los suplementos deben ser la guinda del pastel y, antes de poner esa guinda, debemos tener una buena tarta. ¿Cómo debe ser la tarta cuando hablamos de salud de la piel y las articulaciones? A continuación te detallo los puntos más importantes:

  • Evitar el sedentarismo. El ejercicio físico es el estímulo más importante para la formación de colágeno. No solo el de las articulaciones, sino que algunos estudios muestran que el deporte ralentiza el envejecimiento de la piel.
  • Protegerse del sol.
  • No fumar. El tabaco afecta a la síntesis de colágeno I y III, dando lugar a un empeoramiento del aspecto de la piel y un envejecimiento prematuro de la epidermis.
  • Manejar el estrés: unos niveles de cortisol inadecuados alteran la síntesis de colágeno
  • Evitar dietas muy pobres en energía y en proteínas.
  • Evitar la inflamación crónica de bajo grado, presente en condiciones como la diabetes tipo II o el síndrome metabólico.
  • Evitar uso crónico de AINES, pues disminuyen mucho la síntesis de colágeno.
  • Hidratarnos correctamente: la matriz extracelular contiene mucha agua.

 

 

Como conclusión, el tomar colágeno ha resultado en ciertas “sorpresas” en el organismo que permiten al menos cuestionar sus potenciales beneficios. A día de hoy, la evidencia científica es fuerte para la mejora de la piel y faltan estudios para poder afirmar lo mismo en otras cuestiones, como articulaciones. Puesto que se trata de suplementos seguros, pueden ser una ayuda, siempre y cuando recordemos que serán una guinda que, sin tarta, no tiene sentido poner.

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Marta Castroviejo

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